Durante el primer mandato del presidente estadounidense Donald Trump en la Casa Blanca (de enero de 2017 a enero de 2021), se implementaron diversas políticas económicas y financieras divisivas que divergieron significativamente de las iniciativas de sus predecesores. Entre las políticas macroeconómicas globales más eficaces empleadas en ese mandato de cuatro años se encontraba la aplicación de elevados aranceles contra socios comerciales clave, con el objetivo de abordar la desigualdad percibida en las prácticas comerciales globales.
En particular, China se involucraría en una “guerra comercial” de aranceles de represalia con Estados Unidos durante un período que causaría una incertidumbre significativa en los mercados.
¿Qué es una guerra comercial?
Una guerra comercial se produce cuando los países se imponen aranceles u otras barreras comerciales entre sí en respuesta a disputas económicas o políticas. Estas pueden incluir aranceles a la importación, restricciones a la exportación y otras políticas proteccionistas para proteger a las industrias nacionales de la competencia extranjera. Las guerras comerciales pueden generar mayores costos para las empresas y los consumidores, interrumpir las cadenas de suministro y ralentizar el crecimiento económico mundial.
¿Cómo afectan las guerras comerciales a la economía?
Las guerras comerciales afectan a la economía de muchas maneras:
- Costos más altos: los aranceles más altos significan costos más altos para los bienes importados y precios más altos para los consumidores y las empresas.
- Cadenas de suministro interrumpidas: las empresas que dependen de cadenas de suministro globales pueden tener dificultades para obtener materiales o encontrar alternativas, lo que genera demoras y mayores costos de producción.
- Menos comercio: los países que imponen aranceles verán una reducción tanto en las importaciones como en las exportaciones y un crecimiento económico más lento.
- Volatilidad del mercado: los conflictos comerciales crean incertidumbre en los mercados financieros, los precios de las acciones, las divisas y las materias primas.
- Desacelerancias económicas: las guerras comerciales prolongadas pueden provocar desaceleraciones económicas, una reducción del gasto de los consumidores y una menor inversión empresarial.
¿Qué desencadenó la guerra comercial entre Estados Unidos y China?
La guerra comercial entre Estados Unidos y China comenzó en 2018 cuando el presidente Donald Trump impuso aranceles a las importaciones chinas, alegando prácticas comerciales desleales, transferencia forzada de tecnología y preocupaciones de seguridad nacional. La administración Trump acusó al gobierno chino de robo de propiedad intelectual, manipulación cambiaria y otorgamiento de subsidios injustos a empresas chinas. El conflicto se intensificó cuando ambos países se impusieron aranceles mutuos sobre productos por valor de cientos de miles de millones de dólares.
Eventos clave que intensificaron el conflicto comercial:
- Enero de 2018: Estados Unidos impuso aranceles a los paneles solares y a las lavadoras.
- Marzo de 2018: se aumentan los aranceles adicionales a las importaciones de acero y aluminio.
- Abril de 2018: China tomó represalias con aranceles sobre 128 productos estadounidenses, incluidas maquinaria agrícola y importaciones de automóviles.
- Junio de 2018: los aranceles de la administración Trump se ampliaron a 50 mil millones de dólares de exportaciones chinas.
- Julio de 2018: China tomó represalias con aranceles sobre una cantidad equivalente de productos estadounidenses, dirigidos a industrias clave como el petróleo crudo, el gas natural licuado y los equipos médicos. El intercambio de aranceles continuó durante 2018 y 2019, afectando a numerosas industrias y mercados.
¿Cuál es el déficit comercial de Estados Unidos con China?
Históricamente, Estados Unidos ha tenido un gran déficit comercial con China, lo que significa que importa más de China de lo que exporta. En 2018, el déficit estadounidense con China fue de aproximadamente 419 000 millones de dólares. El presidente Trump argumentó que esto se debía a prácticas comerciales desleales y quería reducirlo mediante nuevos aranceles y controles a las exportaciones.
¿Qué pasaría si China dejara de comerciar con Estados Unidos?
Si China dejara de comerciar con Estados Unidos, el impacto sería grave para ambas economías y el mercado global:
- Las empresas estadounidenses sufrirían: muchas empresas estadounidenses, especialmente en tecnología y manufactura, dependen de proveedores chinos para su producción.
- Precios al consumidor más altos: Estados Unidos importa productos chinos baratos, como productos electrónicos, ropa y artículos para el hogar. Una interrupción repentina del comercio elevaría los costos para los consumidores estadounidenses.
- La economía china se desaceleraría: Estados Unidos es uno de sus principales mercados de exportación y, según la Oficina Nacional de Estadísticas de China, las exportaciones totales representaron aproximadamente el 20 % del PIB chino en 2024. El crecimiento del PIB chino se desaceleraría y las empresas chinas que dependen de los compradores estadounidenses enfrentarían dificultades financieras.
- Disrupciones en el comercio global: otras economías, incluidas Canadá, México y la Unión Europea, sentirían los efectos colaterales de las disrupciones en la cadena de suministro.
¿Qué mercados se vieron más afectados por la guerra comercial entre Estados Unidos y China?
Varios mercados se vieron afectados:
1. Mercados de divisas (USD/CNH y USD/HKD)
La guerra comercial tuvo un gran impacto en los mercados de divisas, especialmente en los tipos de cambio USD/CNH (yuan offshore) y USD/HKD (dólar de Hong Kong).
Fuente: TradingView, StoneX
Como se muestra en el gráfico, el tipo de cambio USD/CNH aumentó durante el pico de la guerra comercial, lo que refleja la incertidumbre del mercado y las salidas de capital de China.
Fuente: TradingView, StoneX
Como región administrativa especial de China, Hong Kong también ejerce una fuerte influencia en el comercio entre Estados Unidos y China. Por ello, el dólar hongkonés se movió considerablemente dentro de su banda cambiaria durante períodos de alta tensión comercial y aranceles por ambas partes.
2. Mercados de valores
- Los mercados bursátiles de Estados Unidos y China experimentaron una mayor volatilidad y las acciones chinas tuvieron un rendimiento inferior debido a la incertidumbre económica y la reducción de la inversión extranjera.
- Las empresas estadounidenses expuestas a China, como Apple, Boeing y las empresas de semiconductores, vieron caer sus acciones debido a los controles de exportación y las interrupciones de la cadena de suministro.
3. Productos agrícolas
- China tomó represalias imponiendo aranceles a los productos agrícolas estadounidenses, en particular la soja, el cerdo y el maíz.
- La disminución de las exportaciones estadounidenses de soja obligó a los agricultores a buscar mercados alternativos, con cierta ayuda gubernamental para compensar las pérdidas.
4. Sectores tecnológicos y manufactureros
- Las empresas tecnológicas estadounidenses como Huawei y ZTE se vieron directamente afectadas por los controles de exportación y razones de seguridad nacional.
- Las cadenas de suministro de las empresas tecnológicas estadounidenses y chinas se vieron interrumpidas, lo que afectó la producción mundial.
El acuerdo de la Fase Uno
En enero de 2020 se firmó el acuerdo de la Fase Uno, una solución parcial al conflicto. Puntos clave:
- China compraría 200.000 millones de dólares más de productos estadounidenses en dos años.
- Estados Unidos retrasaría el aumento de aranceles y reduciría algunos aranceles existentes.
- China abordaría las preocupaciones sobre propiedad intelectual y moneda.
- Los aranceles se mantendrían sobre cientos de miles de millones de dólares en bienes, lo que generaría incertidumbre sobre una resolución total.
Resumen
La guerra comercial entre Estados Unidos y China de 2018 fue uno de los mayores conflictos comerciales de la historia reciente. Impulsada por prácticas comerciales desleales, preocupaciones de seguridad nacional y desequilibrios económicos, condujo a aranceles más altos, interrupciones en la cadena de suministro y volatilidad del mercado.
El acuerdo de la Fase Uno trajo cierto alivio, pero los problemas comerciales más importantes, la tecnología y la influencia económica global siguen condicionando las relaciones entre Estados Unidos y China, así como las políticas comerciales internacionales. Las futuras negociaciones y los cambios económicos determinarán si las tensiones persisten o derivan en nuevos acuerdos comerciales.